1 nov. 2017

Aventura secreta

Foto tomada de la web del alojamiento rural Sendero del agua
A María Arima, mi molinera preferida


En oyendo lamentos de mujer, arrojose el caballero por el sendero que lleva al molino con tal ímpetu que, aterrorizado, el monstruo que la sometía huyó en cueros vivos.

−¿Qué has hecho, bellaco?−bramó, alzándose, la molinera−. He quedado hecha fuego y sin tener quien lo apague. Tú mismo rematarás la faena que el mozo dejó a medias.

Al contemplar aquellas dos cántaras de nata fresca y el hondo pozo que hacía crecer su lanza como jamás lo hiciera la imagen de su señora Dulcinea, cayó don Quijote en un estado cataléptico del que solo lo sacaron las sacudidas de Sancho.

−¡Reviva vuestra merced, no se amohíne, que pájaro viejo enciéndese presto! ¡Bien le advertí que no eran de dolor aquellos gemidos que escuchábamos!


Con este relato he alcanzado la victoria en la final del Monstruoscopio 2017, uno de los concursos convocados por la web Esta noche te cuento que patrocinan los alojamiento rurales Sendero del agua y El molino de Bonaco. Mi agradecimiento a Mel, a Jams, al jurado y a los participantes.

27 oct. 2017

Fraternidad


Matisse, La danza

Se sentían fuertes y hermosos, eran los bendecidos por la estrella. Unieron sus manos y comenzaron a girar en círculo una danza ensimismada, incapaces siquiera de advertir a todos los que habían quedado fuera.

2 oct. 2017

Huella divina

Dánae y la lluvia de oro, de Léon-François Comerre


Convencidos de que el primer amor marca para siempre a la mujer, los habitantes de Céfiros rivalizan en ofrecer a Dánae joyas y objetos labrados en el oro más fino. Muchos, desde el tirano Policdetes hasta algún humilde pastor, se vanaglorian de haberla seducido. Mas lo cierto es que ella solo goza del sexo cuando, desnuda sobre el suelo de la azotea, introduce su mano entre las piernas y separa con delicadeza los labios para que la lluvia la penetre hasta lo más profundo.

Por temor a herir el orgullo de Zeus y desencadenar su venganza, la hermosa Dánae guarda su afición en el mayor secreto. Nadie debe saber que no es el aguacero violento, sembrador de truenos, el que la hace estremecerse hasta desfallecer, sino ese calabobos manso y menudo que los astures llaman orvallo.

Texto elegido como ganador por Fredy Yezzed en el concurso del pasado agosto en la Marina de Ficticia.

25 sept. 2017

Defecto de fábrica

Red umbrellas


La lluvia me sorprende a media mañana, anegando callejones, avenidas y plazas. Turistas y locales se agolpan en el bazar chino para comprar paraguas. De repente, bandadas multicolores danzan sobre mis tejados: apenas les sacan la funda de nailon, despliegan sus alas y echan a volar.

24 ago. 2017

Artesanía de lujo

Jean Gabriel Domergue


La fábrica levantó la economía de Villantique. Sus paraguas, que conjugan la elegancia de los flamencos y el colorido de las mariposas, despliegan frente a la lluvia unas protectoras alas de albatros. Aunque sus precios desorbitados solo están al alcance de gente de fortuna, las ventas nunca decaen. Escurridizos como salmones, vuelan de regreso al lugar de origen cada vez que sus propietarios los extravían.

22 ago. 2017

Remake

Umbrella storm, de Viktoria Wigenstam

Un polvo blanquecino ensabanaba Nueva Sodoma. Sin haber derramado una sola gota, la estación de lluvias estaba por finalizar cuando, al fin, se dibujaron unas nubes prometedoras en el horizonte. Durante cuarenta días y cuarenta noches llovieron paraguas.

Esta mini ha obtenido el segundo premio, ex aequo, en la Marina de Ficticia de mayo. El jurado fue José Manuel Ortiz Soto, y aquí se puede leer su veredicto.

16 ago. 2017

Impronta

Fotografía de Eva García

Tras el primer celo perdió aquel trotar de corza juguetona, se le hincharon los pezones como uvas maduras y empezó a caminar con una gravedad desconocida. Pronto volcó todo su afán en el deslucido patito de goma que apareció en el armario cuando Fran se emancipó. Lo apretaba contra su costado y lo trasladaba de un lugar a otro sosteniéndolo primorosa entre los dientes, los mismos dientes con que se revolvía si pensaba que alguien amenazaba al objeto de sus desvelos. Aunque el veterinario insistió en que debíamos hacerlo desaparecer, arrebatárselo nos partía el alma casi tanto como verla desplegar aquel esfuerzo inútil.

Ayer nos despertó una agitación inusitada. Gala avanzaba por el pasillo con aire de matrona. La seguía el patito sobre sus nuevos pies palmeados. Revoleaba la cola al modo perruno y lanzaba, desde su pico abierto, un alegre "Guau, guau".

Segunda mención en la Marina de Ficticia. Ligeramente modificado siguiendo los consejos del jurado, David Vivancos Allepuz.